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LA MEMORIA DEL HORROR Los últimos días de la Segunda Guerra Mundial

Archivado en Historia del Mundo Contemporáneo • Fecha: 25-07-2005 20:22:21

Un recorrido por diferentes libros y películas que ayudan a comprender los estertores del conflicto

WINSTON MANRIQUE / Madrid / EL PAÍS / Cultura / 25-07-2005

El camino hacia el final se inició por mar el 6 de junio de 1944 y culminó desde el aire el 6 y 9 de agosto del año siguiente. Duró 426 días en los que cinco episodios marcaron el fin de la Segunda Guerra Mundial: el desembarco de Normandía, la liberación de París, la liberación de Auschwitz y de los campos de concentración y exterminio, el suicidio de Hitler y la caída de Berlín y las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Acontecimientos que dejaron ver el rostro de seis años de conflagración bélica: cincuenta millones de muertos, un Holacausto, una Europa arrasada, una abisal culpa y vergüenza y una nueva era inaugurada con un espectral hongo de humo mortífero.
Desde entonces centenares de libros y kilómetros de celuloide cinematográfico han tratado de contar, explicar y analizar la más catastrófica guerra que ha vivido la humanidad. De homenajear a sus víctimas. Y como cada vez más la historia es forjada por los libros y las películas, nueve historiadores, pensadores, escritores y cineastas han vuelto sobre aquellos últimos días para proponer algunos títulos fundamentales para conocer y comprender mejor este crucial fragmento de la Historia.

NORMANDÍA
Fue el 6 de junio de 1944 cuando el destino de la guerra cambió de rumbo. Ese día las tropas aliadas, comandadas por Eisenhower, desembarcaron en la costa francesa de Normandía y tras dos meses de combate lograron romper el frente alemán del oeste. La historia de aquellas vísperas y del propio momento son descritas de manera magistral por David Stafford en El desembarco de Normandía: Díez días para el Día D (Espasa), según el historiador y escritor Santos Juliá. Un libro que reconstruye el principio del final a ras de tierra. Es una cuenta atrás contada "con singular agilidad narrativa, al describir el día a día desde abajo a través de soldados, sargentos y demás personal que intervino en aquel desembarco y teniendo como una de sus principales fuentes muchas cartas".
Un hecho que en el cine de esta guerra suele estar presente y que para la escritora y periodista Maruja Torres es un acontecimiento eminentemente visual para el que recomienda "absolutamente La americanización de Emily, de Arthur Hiller, una visión cínica y despiadada de la guerra". Pero en este episodio normando no puede faltar el clásico que Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wick filmaron basándose en el libro de Cornelius Ryan, El día más largo, que se sostiene en más de mil testimonios y que aconsejan los escritores Javier Marías y Clara Sánchez.
En cuanto a filmes más recientes, Salvar al soldado Ryan, de Steven Spielberg, es citado por Reyes Mate y Santos Juliá, a pesar de los reparos que le encuentran por su final blando. Sin embargo, para Marías "sobre el desembarco y lo que vino después no hay mejor ficción que la serie televisiva Hermanos de sangre, hecha en parte por el equipo de Salvar al soldado Ryan, pero muy superior a esta película y sin las inverosimilitudes y ocasionales cursilerías de ésta".

LIBERACIÓN DE PARÍS
El segundo paso hacia el final está en París. La otrora ciudad soñada donde crecen las artes y campan la bohemia y la libertad, está ocupada por las tropas alemanas desde el 14 de junio de 1940. Hasta que el 25 de agosto de 1944 los nazis se rinden. Lo hacen después de que el mariscal Philippe Leclerc desembarcara en Normandía y avanzara con sus hombres hasta allí.
Los cuatro años de la ocupación, reconstruidos y recreados en imágenes, quedan muy bien resumidos, según Clara Sánchez en la película El tren, de John Frankenheimer, "debido a que aborda la resistencia francesa, el París asediado por los alemanes y cómo intentan saquear la riqueza artística de la ciudad". Otra vía de buena información son los documentales que no inciden en el mito de la Resistencia, sugiere Maruja Torres, aunque aclara que hay que buscarlos con lupa. La autora barcelonesa dice que "para llorar y entregarse a otras bajas concupiscencias, La última vez que vi París (Richard Brooks, 1954, con Liz Taylor sobre una historia de Scott Fitzgerald), es un pedazo de melodrama que vale para lo nuestro sólo por la secuencia de los besos de las chicas a los libertadores, con el Arco de Triunfo al fondo; y ¿Arde París? (de René Clément, 1966, llena de estrellazas del momento), muy patriótica e inverosímil".

AUSCHWITZ
El invierno del 45 avanzó abanderando buenas noticias. El 27 de enero los rusos liberaron el mayor campo de concentración y exterminio creado por los nazis en 1940 y donde murieron alrededor de tres millones de personas, la mayoría judíos. Muy cerca de Cracovia, los horrores de Auschwitz (con sus cuatro campos y maquinaria criminal y experimentación es la máxima representación de la llamada "solución final") y de otros campos son de los sucesos que más testimonios y libros conmovedores ha dado a la historia y la literatura. Un acercamiento fundamental al Holocausto y sus cerca de seis millones de víctimas, según Reyes Mate, se logra con el libro La destrucción de los judíos europeos (Akal), de Raul Hilberg. "Un documento valioso por su rigor investigativo y el análisis que hace para tratar de explicar cómo fue posible esa tragedia y que en ella participara parte de la sociedad alemana". No se olvida el profesor del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de citar a la filósofa alemana de origen judío Hannah Arendt, que huyó del nazismo en 1934, y su libro Eichmann en Jerusalén (Debolsillo), un estudio sobre la cuestión judía y búsqueda de explicaciones al fenómeno del nazismo.
Verdadera historia es la que forman las voces de los superviviente. Para el historiador del arte y ensayista Valeriano Bozal es muy importante leer Un instante de silencio en el paredón (Herder), del premio Nobel húngaro Imre Kertész: "Me interesa no tanto por su análisis del Holocausto, que es importante, como por su análisis del concepto de patria y la crítica a ese concepto; porque dice que es una palabra a la que le tiene miedo". Y Bozal recuerda una frase extraordinaria del libro: "En mi primera infancia ya aprendí que la mejor manera de servir a mi patria era realizando trabajos forzados y que luego me liquidarían".
Testimonios imprescindibles son también los de Jorge Semprún, según varios entrevistados, entre ellos Maruja Torres. La voz de Primo Levi es otra de las citadas con su Trilogía de Auschwitz (El Aleph), "esencial porque es a la vez testimonio y alta literatura", afirma el escritor Ignacio Martínez de Pisón. Para Clara Sánchez, la experiencia de Levi es una "reflexión sobre la degradación a que se puede llegar cuando se ha conseguido altas cotas de civilización, reflejado en Hitler y los nazis". Del legado oral, Reyes Mate destaca dos: la de la judío-holandesa Etty Hillesum en El corazón de los barracones. Cartas (Anthropos), y el de Zvi Kolitz titulado Yósel Rákover apela a Dios, incluido en el libro La autoridad del sufrimiento. Silencio de Dios y preguntas del hombre (Anthropos).
La filmografía sobre este suceso es amplia. Aunque según Bozal, autor del libro El tiempo del estupor. La pintura europea tras la II Guerra Mundial (Siruela), las imágenes cinematográficas de la guerra, y en especial del Holocausto, "tienen muy difícil alcanzar el nivel de los documentos gráficos, porque además su elaboración les quita mucha fuerza". Aun así, él destacaría Noche y niebla de Alain Resnais, rodado en el campo de Auschwitz diez años después de la liberación. Una elección que comparte Marías para quien esta película "sigue siendo quizá la más impresionante sobre el Holocausto, con la ventaja de que, al ser de corta duración, nunca puede regodearse en el horror, como hacen algunos libros y filmes". Mientras que, para Maruja Torres, su gran valor por su carácter reflexivo e informativo.
Pero el testimonio audiovisual del Holocausto por antonomasia, para entrevistados como Santos Juliá, Reyes Mate y Maruja Torres, es Shoah, de Claude Lanzmann. Un documento visual de varias horas que aún espera ser más conocido en España y que es "el definitivo y angustioso relato del horror", dice la autora de Un calor tan cercano. En torno a la persecución de los judíos y "sobre el martirio como forma última de heroísmo", Martínez de Pisón recomienda Amén, de Costa Gavras; y para Reyes Mate una película bastante fiel a lo que vivieron los judíos es El pianista, de Roman Polanski.

HITLER Y BERLÍN
La derrota de Hitler y el nazismo tenían los días contados en abril. Así lo indicaba el cerco de los aliados a Alemania por tierra y aire. La estrategia de incendiar sus ciudades y la llegada de las tropas soviéticas a Berlín que originó una última gran batalla con los nazis, del 23 de abril al 2 de mayo. Adolf Hitler se suicidó en su búnker de la Cancillería el 30 de abril de 1945 y la capitulación alemana se firmó el 8 de mayo. Por eso resulta clave leer, según Santos Juliá y Reyes Mate, El incendio: Alemania bajo los bombardeos 1940-1945 (Taurus), de Jörg Friedrich. "Es la primera investigación seria sobre los planes del alto mando británico de provocar incendios en las ciudades alemanas. Viene a resaltar que no se trataba de atacar objetivos estratégicos, sino de incendiar ciudades. Es un libro impresionante", cuenta Juliá, autor de Historias de las dos Españas (Taurus). Un libro necesario, agrega Mate, porque da otra visión al mostrar que los alemanes también fueron víctimas, por eso añade a su lista la novela A paso de cangrejo (Alfaguara), del nobel alemán Günter Grass,también citado por Sánchez.
Una biblioteca en la que para Marías está el Antony Beevor de Berlín. La caída, 1945 (Crítica), un libro de referencia. También "son excelentes" Los diarios de Berlín 1940-1945 (Acantilado), de Marie Missie Vassiltchikov, y el escritor madrileño cierra su lista de recomendaciones con Sobre la historia natural de la destrucción (Anagrama), de W. G. Sebald, "aunque no se centre en Berlín". Maruja Torres recomienda la biografía Hitler (Planeta), de Joachim Fest, y los libros de Sebastián Haffner Historia de un alemán (Destino) y Alemania: Jeckyll y Hyde 1939, el nazismo, visto desde dentro.
Entre las películas que recogen mejor los últimos días de Hitler y la caída de Berlín casi todos coinciden en recomendar la reciente El hundimiento, de Oliver Hirschbiegel. La película está basada en el libro homónimo de Joachim Fest y los diarios de quien fuera la secretaria de Hitler, Traudl Junge recogidos en Hasta el último momento (Quinteto), también recomendados por varios entrevistados. "Aunque se trata de una película polémica", dice Reyes Mate, "porque parece presentar a un Hitler humano, sin embargo se aproxima bastante a la realidad". Para Juliá se trata de un filme serio que muestra la fascinación que el líder nazi ejercía sobre un importante grupo de personas.

BOMBAS ATÓMICAS
426 días después del desembarco de Normandía y tras varias semanas de la capitulación de Berlín todos pensaban que la guerra había terminado. Pero faltaba el último estertor. Fue el 6 de agosto de 1945, cuando a las 8.15 de la mañana el B-29 Enola Gay dejó caer sobre la ciudad japonesa de Hiroshima una bomba atómica. Murieron más de 140.000 personas, hubo millares de heridos y secuelas por muchos años, y destruyó la ciudad en un 90 por ciento. Ocurrió doce días después de que Estados Unidos, Reino Unido, China y la antigua URSS lanzaran un ultimátum al gobierno japonés: capitulación incondicional o arriesgarse a una aniquilación. El 9 de agosto, Nagasaki corría la misma suerte de Hiroshima. Esta jornada es recogida con rigor, según Reyes Mate, en Hiroshima, lo que nunca fue noticia, editado por la Fundación Japón en una editorial venezolana. "Lo que ocurre es que muchos libros no han sido traducidos al español", se lamenta. Aunque recientemente se han editado Diario de Hiroshima (Turner), de Michihiko Hachiya, e Hiroshima (Turner), de John Hersey, corresponsal de guerra de la revista Time. Páginas que describen y analizan la nueva era que abrieron las primeras bombas de destrucción masiva y que cambiaron el rumbo del mundo.
Un pasaje de la historia que para la directora de cine Isabel Coixet queda reflejado en Hiroshima mon amour, dirigida por Alain Resnais y con guión de Marguerite Duras. "Es la historia de una guerra que ha pasado por dos personas y vivida por ellas de manera diferente. Que les une y les separa a la vez. Fusiona dos hechos: ella recuerda a un amante que tuvo y que conoció los últimos días de la guerra, mientras él vive con la sombra de Hiroshima. Él le pregunta que pensó cuando supo lo de la bomba, '¿pensabas en nosotros?', y ella sólo responde que lo único que pensaba era 'Cómo han podido hacerlo'. La película transmite, además, algo de esa culpabilidad occidental que nunca se ha resuelto".
El tema de Hiroshima para Maruja Torres es delicado. "Me parece repugnante referirse a estos desastres nucleares que se cebaron en poblaciones civiles aduciendo que sirvieron para evitar la guerra. Si hay estómago para saber qué fueron bastará con contemplar las fotografías de las secuelas que sufrieron las víctimas, tal como hoy siguen sufriéndolas. Y, sobre todo, no ver Hiroshima mon amour, porque hace que la hecatombe asesina parezca un problema de intelectuales". De este filme Bozal sólo recomienda algunos fragmentos. Prefiere ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de Stanley Kubrick, "por su sentido irónico, sarcástico y de comedia respecto al problema de la obsesión nuclear frente a la visión más metafísica y trágica de Hiroshima mon amour".

LA GUERRA
Para una mirada global de esta conflagración, Juliá aconseja leer Por qué ganaron los aliados (Tusquets), de Richard Overy, "que desmonta las respuestas impresionistas y analiza las razones del triunfo siguiendo la guerra en los distintos frentes". Precisamente sobre uno de esos frentes trata Armagedon: La batalla por Alemania 1944-1945 (Crítica), de Max Hastings, que "resalta la importancia del frente oriental en la derrota alemana". Marías cita un libro poco conocido que toca tangencialmente algunos de los temas señalados, es The Meaning of Treason [El significado de la traición], de Rebecca West. "De lectura obligada para cualquier interesado en esta guerra y en la traición en sí misma".
Sobre la bibliografía de Alemania y el germen de todo lo que habrá de ser, Bozal sugiere de Victor Klemperer Quiero dar testimonio hasta el final. Diarios. Tomo I, 1933-41 - Tomo II, 1942-45 (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores) en cuyas páginas "se ve como una sociedad va marginando a un conjunto de personas hasta estar en condiciones de exterminarlo". A su selección de títulos, Bozal suma el clásico de Arendt Los orígenes del totalitarismo (Taurus); y Marías La II Guerra Mundial (La Esfera de los Libros), de Winston Churchill, y Diarios de Guerra 1939-1945, de Lord Alanbrooke.
Entre las películas que hay que buscar en una videoteca, el cineasta Rafael Azcona recomienda To be or not to be, de Ernst Lubitsch. "No entra en ninguno de los episodios del último año de la guerra, pero sí en el que les sirvió de prólogo -está ambientada en la invasión nazi de Polonia-. Esa divertidísima comedia es uno de los más corrosivos alegatos que se hayan hecho nunca contra los totalitarismos". Una opinión que comparte Martínez de Pisón.
Sobre otros acontecimientos clave de la II Guerra como Pearl Harbor, Marías encuentra interesantes ¡Tora! ¡Tora! ¡Tora!, de Richard Fleisher, y los documentales de John Ford sobre el ataque que hicieron los japoneses a la isla el 7 de diciembre de 1941, y que llevaron a que Estados Unidos interviniera en la guerra. Valeriano Bozal menciona dos películas que "expresan muy bien la violencia y la crueldad de la guerra en general: Senderos de gloria, de Kubrick, por su carácter antimilitarista, y algunos pasajes de Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, especialmente los relacionados más directamente con el texto de Conrad donde aparece Marlon Brando".
Literatura y cine que contribuyen a crear y fortalecer la memoria sobre una guerra y un momento de la humanidad que condensan las palabras de Elie Wiesel cuando escribe en La noche (El Aleph): "Jamás olvidaré esa noche, esa primera noche en el campo que hizo de mi vida una sola larga noche bajo siete vueltas de llave. (...) Jamás olvidaré ese silencio nocturno que me quitó para siempre las ganas de vivir. Jamás olvidaré esos instantes que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y a mis sueños que adquirieron el rostro del desierto. Jamás lo olvidaré, aunque me condenaran a vivir tanto como Dios. Jamás".

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Cigarrillo

Archivado en Historia del Mundo Contemporáneo • Fecha: 19-05-2005 18:59:57

MANUEL VICENT
EL PAÍS - Última - 15-05-2005

Un día de abril de 1945, un soldado alemán de 18 años, afiliado a las Juventudes Hitlerianas, optó por desertar del ejército que se batía en retirada bajo el fuego soviético y antes de ser capturado por las tropas norteamericanas, anduvo perdido sin saber a qué patria pertenecían los sucesivos incendios del horizonte. Huyendo de sí mismo sin destino alguno, sus botas le llevaron hasta un pueblo abandonado en la frontera de Polonia. Durante su larga fuga a través de campos calcinados, el joven hitleriano no se había encontrado con un solo ser vivo, ni siquiera con un perro, de forma que pudo haber imaginado que era el único hombre que quedaba en el mundo después de la hecatombe. Cuando caía la noche y la oscuridad apenas le permitía vislumbrar la realidad de las cosas, el soldado se sentó a descansar en los escombros de una plaza desierta. Tenía el fusil cargado entre las rodillas y en el macuto llevaba un libro de teología. En el momento en que se disponía a fumar el último cigarrillo que le quedaba, vislumbró la sombra de un hombre que emergía de los soportales derruidos. El soldado alemán se puso en pie, aprestó el cerrojo del fusil y apuntó al desconocido, que se le acercaba atraído por la brasa de su pitillo. Se trataba de un joven polaco, de unos 25 años, que había desertado del trabajo en una cantera de Cracovia para escapar de una redada de los nazis. Había sido actor de un teatro clandestino, su novia había muerto en Auschwitz y también sentía inclinación por la teología, pero entre ellos ahora no había ningún Dios que les ahorrara el odio. Los dos prófugos, cada uno de un bando contrario, se situaron frente a frente. El soldado alemán ignoraba si aquel individuo venía armado y estuvo a punto de dispararle un tiro en el corazón. Si esto hubiera sucedido, ninguno de los dos habría llegado a Papa. Pudieron haber hablado de Dios, de la maldad humana, del mundo que se hundía, pero el polaco Wojtyla se limitó a preguntar: "¿Tiene un cigarrillo?" El soldado Ratzinger le contestó: "Lo siento, me estoy fumando el último cigarrillo de la historia". No hubo más palabras, porque en el mutuo terror de los ojos descubrieron cuánto se temían. Wojtyla se fue alejando por encima de los escombros y a veces volvía el rostro para asegurarse de que Ratzinger no le iba a disparar por la espalda. En Roma, aquel soldado alemán, ahora vestido de blanco, acaba de anunciar que va a hacer santo a aquel actor polaco. Atrás queda la brasa de aquel último cigarrillo brillando aún en la noche.

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Memoria de la guerra

Archivado en Historia del Mundo Contemporáneo • Fecha: 17-05-2005 21:29:06

Rusia aún ha de reconocer la culpa de la URSS en los sufrimientos infligidos al este de Europa

IGNACIO RAMONET
Director de Le Monde Diplomatique

EL PERIÓDICO DE CATALUÑA / 17-05-2005

EL PASADO 9 de mayo se celebró en Moscú el 60 aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Al lado del presidente ruso, Vladimir Putin, se hallaban otros representantes de los aliados vencedores del conflicto: George Bush y Jacques Chirac. La novedad es que, por primera vez, participaban también representantes de los tres países del Eje vencidos: Gerhard Schröder, Silvio Berlusconi y Junichiro Koizumi.
Los que critican esta presencia de los países culpables de haber desencadenado la guerra no ven lo esencial, que la presencia en esa ceremonia de Alemania, Italia y Japón sólo ha sido posible porque de las tres ideologías que se enfrentaron a muerte, provocando guerras civiles y creando campos de exterminio a lo largo del siglo XX —comunismo, fascismo y democracia de mercado—, esta última, que parecía la más frágil, acabó por imponerse, mientras que las otras dos desaparecieron en los estercoleros de la historia.
Por eso, en realidad, en Moscú, sólo había representantes de un único modelo: la democracia de mercado. Lo cual no quiere decir que el fascismo y el comunismo sean equivalentes en el plano moral. Ni que haya que aceptar la afirmación de que, en definitiva, el comunismo ha sido peor, por la cantidad de crímenes cometidos, que el fascismo-nazismo y su furia exterminadora. Con la distancia, ahora empezamos a comprender que tanto el comunismo como el fascismo, que sedujeron a decenas de millones de europeos, fueron dos modos de responder a los gravísimos problemas sociales y económicos que el desastre de la Primera Guerra Mundial engendró.
Las tres ideologías cohabitaron durante más de dos decenios, de 1923 a 1945, y trataron de definirse unas con respecto a las demás. El fascismo-nazismo se presentó como una desviación del capitalismo, con el añadido esencial del nacionalismo radical, y el sueño de una comunidad nacional homogénea, sin intrusos, ordenada y protegida por las fuerzas armadas. Capitalismo, nacionalismo y militarismo fueron los ingredientes de esa corriente —tanto en Europa como en Japón— que provocó la Segunda Guerra Mundial.
Contra ella, comunismo y democracia de mercado se aliaron, en cierta medida durante la Guerra Civil española así como al final de la Segunda Guerra Mundial, lo cual condujo a la victoria. Pero en 1939 el comunismo, de modo sorprendente, se alió al nazismo mediante el pacto germano-soviético, que comportaba una serie de protocolos secretos que autorizaban a la Union Soviética, después de la fulgurante invasión de Polonia por la Wehrmacht, a ocupar el este de Polonia y los tres países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania.

ESTE PACTO suscitó un immenso desconcierto y un aluvión de críticas muy justificadas. Pero prestigiosos historiadores contemporáneos (Lewis B. Namier y Alan John Percivale Taylor, por ejemplo) empiezan hoy a explicar por qué Moscú se resolvió a tomar esa decisión. Muestran cómo tanto Francia como el Reino Unido, alentados por Washington, se negaron a asociarse al proyecto soviético de "seguridad colectiva" contra los países del Eje. Y al contrario, multiplicaron los gestos de apaciguamiento con respecto al Tercer Reich. En particular firmaron los acuerdos de Múnich, el 29 de septiembre de 1938, mediante los cuales París y Londres autorizaban a Berlín a anexionar la región de los Sudetes sin el consentimiento de Checoslovaquia, a quien las democracias occidentales habían prometido protección.
La URSS estaba aislada frente a una Alemania cada vez más agresiva. Pero eso no absuelve a Moscú de sus responsabilidades en la reocupación y la anexión, al final de la Segunda Guerra Mundial, de los países bálticos y del este de Polonia. Ni de los crímenes cometidos por la Unión Soviética en estos países, como la matanza de oficiales polacos en Katyn, y la deportación a Siberia de decenas de miles de ciudadanos bálticos. Una cuestión que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, recordó en su visita a Riga el 7 de mayo pasado antes de participar en la ceremonia de Moscú. Si el 8 de mayo significó la victoria de la democracia sobre el fascismo en Europa occidental, en cambio, en Europa central y oriental esa fecha simboliza el inicio de otra dominación: la de la URSS. Pero Putin, en su discurso, después de un desfile militar en el que, en filigrana, algunos hasta vieron una suerte de homenaje a Stalin, no presentó ningún tipo de disculpas.

ES PREVISIBLE que, aún por algunos años, entre Moscú y los antiguos países ocupados o dominados por la URSS existan tensiones ligadas a la memoria y a la historia. Como lo ha hecho, de modo admirable, Alemania, Rusia tendrá que reconocer la culpabilidad del Estado soviético en los sufrimientos y los crímenes de todo tipo infligidos a los ciudadanos del este de Europa. La reciente crisis entre China y Japón a propósito de un manual de historia revisionista que minimiza los crímenes cometidos por las fuerzas imperiales japonesas en Corea y Manchuria indica bien que estas cuestiones pueden alcanzar, si no se resuelven con gestos de arrepentimiento simbólico fuertes, niveles muy altos.
Por sus dimensiones apocalípticas, la Segunda Guerra Mundial no sólo cambió la geopolítica del planeta sino hasta las mentalidades. El ser humano había caído en un abismo del mal, y llegó en cierto modo a deshumanizarse. En particular en Auschwitz. Por eso se pensó, al final de la guerra, que había que rehumanizar al ser humano. Pero este proyecto parece olvidado. Sobre todo cuando constatamos que, en Moscú, los presidentes Putin y Bush presidieron las ceremonias de la victoria. Dos dirigentes que —tanto en Chechenia como en Irak— siguen pisoteando los valores de respeto de los derechos humanos que triunfaron aquel 8 de mayo 1945.

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Sexagésimo aniversario del final de la II Guerra Mundial en Europa

Archivado en Historia del Mundo Contemporáneo • Fecha: 09-05-2005 20:08:25



Hoy se ha conmemorado en Moscú la derrota del nazismo en Europa y con él, el deselance de la II Guerra Mundial. Líderes de todo el mundo se han reunido en la capital rusa para recordar aquellos días históricos y homenajear a sus ancianos protagonistas. La profusión de la simbología comunista de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas han marcado la escenografía general de los actos, sin escatimar retratos de Stalin, el hombre que impuso un régimen extraordinariamente rígido en toda Europa del Este, pero cuyo protagonismo junto a los líderes de las democracias europeas fue sobresaliente en el ocaso del nazismo.
Las fotografías que ilustran estas breves líneas han sido extraídas de los medios de comunicación. La primera es de Associated Press (AP), y está firmada por Ivan Sekretarev; la segunda, con los retratos de los históricos pensadores y dirigentes comunistas es de la agencia Afp, y ha sido tomada por John Macdougall; la siguiente es de la agencia Reuters, y en ella aparecen los representantes de cuatro potencias otrora enemigas, hoy aliadas (Japón, Alemania, Rusia y Estados Unidos). La cuarta imagen es un momento de los desfiles, aportada por la agencia AP, también tomada por Sekretarev; la última de las fotografías, una bandera con la efigie de Lenin, es de la agencia Reuters y es del periodista Alexander Demianchuk.
La Historia nos enseña; solo tenemos que observar con atención.









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La enfermera de Hitler cuenta 60 años después la caída del dictador

Archivado en Historia del Mundo Contemporáneo • Fecha: 03-05-2005 19:34:51

Tiene 93 años y vive en una residencia de ancianos

EFE — LONDRES (Publicado en El Mundo, 03-05-05)

Una enfermera de la Cruz Roja Alemana que acompañó a Adolf Hitler en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial ha roto por primera vez su silencio para relatar las últimas horas del dictador y de sus colaboradores.
En una entrevista que publica el diario británico The Guardian, Erna Flegel, de 93 años, asegura, entre otras cosas, haber intentado persuadir a la esposa del ministro de propaganda del Tercer Reich, Joseph Goebbels, para que no matase a los seis hijos de la pareja.
"Yo quería que se hubiese llevado de la ciudad (Berlín) al menos a uno o dos de sus hijos", pero Magda Goebbels, se negó: "Yo pertenezco a mi esposo. Y mis hijos me pertenecen a mí", le respondió la mujer.
Eran unos niños encantadores, recuerda la enfermera, según la cual el propio Hitler les tenía mucho cariño, tomaba con ellos chocolate caliente y les dejaba utilizar su propia bañera.
Magda Goebbels, a la que Flegel describe como una mujer "inteligente", toleraba sin rechistar las conocidas y frecuentes infidelidades de su marido.
Flegel afirma, por otro lado, que el 'Führer' se sintió profundamente abatido después de que el Ejército soviético llegase al centro de Berlín y viese claramente que Alemania había perdido la guerra.
"Hitler no necesitaba cuidados especiales. Yo estaba allí exclusivamente para ocuparme de los heridos. El había envejecido mucho en los últimos días y daba la impresión de ser un hombre 15 o 20 años mayor", recuerda.
Según la enfermera, Hitler tenía un fuerte tembleque, le resultaba difícil caminar y su lado derecho seguía muy debilitado por culpa del atentado contra su vida.
La enfermera de Hitler califica en su entrevista a la amante del dictador, Eva Braun, de jovencita insignificante y asegura que la muerte de Blondi, el perro del 'Führer', los afectó más que el suicidio de aquélla.
La decisión de Hitler de casarse con Eva Braun convenció a Erna Flegel de que el Tercer Reich tocaba a su fin, recuerda.
Erna Flegel, una de las dos supervivientes del búnker de Hitler que todavía viven, trabajó en la cancillería del Reich, en Berlín, a partir de enero de 1943.
Según su relato, Hitler se despidió de todo su equipo médico en las primeras horas del 30 de abril de 1945 antes de quitarse la vida de un disparo aquella tarde.
"Salió de un cuarto lateral, nos estrechó la mano a todos, dijo unas cuantas palabras amistosas, y eso fue todo", recuerda su ex enfermera.
Flegel no llegó a ver el cadáver de Hitler, pero supo que el dictador había fallecido al ver de pronto en el búnker más muertos de los que había normalmente. Su cuerpo fue llevado al jardín de la cancillería e incinerado.
Después del suicidio del 'Führer', un grupo de oficiales de las SS intentaron escapar del búnker, pero Flegel fue una de las seis o siete personas que esperó dentro a la llegada de los rusos, el 2 de mayo de 1945, hace sesenta años.
Flegel, que vive actualmente en una residencia para ancianos en el norte de Alemania, recuerda que a partir de noviembre de 1944 y mientras se derrumbaba el Ejército alemán, Hitler continuó en Berlín, retirándose de cuando en cuando al búnker con los miembros de su entorno.
Según su ex enfermera, el dictador hablaba regularmente con todo el personal a su servicio. "Su autoridad era extraordinaria. Siempre se mostró cortés y encantador. No había nada que objetarle", recuerda.
La existencia de la ex enfermera había sido un misterio hasta ahora. El diario británico llegó a ella tras larga búsqueda a raíz de la desclasificación por la CIA de un interrogatorio al que fue sometida en noviembre de 1945 por los estadounidenses.
La secretaria de Hitler, Traudl Junge, cuyas memorias ha inspirado 'El hundimiento' la última película sobre las últimas horas del dictador, encarnado por Bruno Ganza, falleció en 2002, y otro testigo de esos últimos momentos, su telefonista Rochus Misch, de 88 años, se niega a hablar con la prensa.

Escrito por PabloMS
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Los extranjeros con residencia legal superan ya los dos millones, el 4,75% de la población

Archivado en Geografía • Fecha: 02-05-2005 21:56:53

El 66,8% del total vive en Cataluña, Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana

TOMÁS BÁRBULO / Madrid — EL PAÍS / España / 27-04-2005

Los extranjeros con residencia legal en España ya han roto la barrera de los dos millones. El pasado día 1 sumaban 2.054.453, lo que supone el 4,75% de los 43.197.684 habitantes, según datos publicados por el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), dependiente del Ministerio de Trabajo. De esa cifra, 707.025 son ciudadanos comunitarios, y 1.347.428 provienen de países ajenos a la Unión Europea. Estos últimos son los considerados inmigrantes, y suponen el 3,11% de la población. Su porcentaje se mantiene aún muy lejos del que tienen países como Francia (8%) o Alemania (9%).
Las comunidades autónomas con más extranjeros son Cataluña (470.991), Madrid (424.045), Andalucía (240.475) y Comunidad Valenciana (237.679). Ellas cuatro suman 1.373.190, lo que supone el 66,8% del total de extranjeros.
Sin embargo, el porcentaje de extranjeros respecto al total de población es superior en Madrid (7,8%), seguido de Cataluña (7,8%). Y baja notablemente en la Comunidad Valenciana (5,7%) y en Andalucía (3,2%).
El orden también se altera con respecto a los extranjeros no comunitarios o inmigrantes, que en Cataluña son 361.627; en Madrid, 324.696; en la Comunidad Valenciana, 122.210, y en Andalucía, 113.625. En las dos últimas comunidades mencionadas el peso de los ciudadanos europeos establecidos ronda, pues, la mitad de sus residentes extranjeros.
Este tipo de turismo está presente también en otras comunidades como Canarias, donde la cifra de extranjeros (131.566, el 7,7% de la población) es la quinta más alta de España, pero la de inmigrantes (52.655) supone bastante menos de la mitad del total. Las comunidades o ciudades autónomas con menos extranjeros son Ceuta y Melilla (6.482), Cantabria (14.540), La Rioja (16.226), Asturias (17.422) y Extremadura (19.643).
Respecto a su incidencia sobre el total de la población, en Ceuta y Melilla supone el 4,6%; en Cantabria, el 2,9%; en La Rioja, el 5,8%; en Asturias, el 1,6%, y en Extremadura, el 1,8%.

Los marroquíes, en cabeza
La mayor colonia de inmigrantes (esto es, extranjeros no comunitarios) regularizados sigue siendo la marroquí, con el 19,3%. La siguen la ecuatoriana, con el 11,1%, la colombiana, con el 7,0%, y la rumana, con el 4,3%.
No obstante, es probable que esa distribución cambie tras el 7 de mayo, fecha de cierre del proceso de normalización para los inmigrantes que dispongan de un contrato de trabajo y se hallen empadronados en España desde antes del 7 de agosto del año pasado, pues los ecuatorianos acaparan la mayoría de las peticiones de normalización. Tras ellos figuran los rumanos, y sólo en tercer lugar aparecen los marroquíes.
De los datos provisionales del proceso de normalización también se desprende que Madrid, donde hasta el lunes habían sido presentadas 126.493 solicitudes de regularización, superará pronto en número de inmigrantes en situación regular a Cataluña, donde se habían presentado 92.879.
También se registrará un aumento notable en la Comunidad Valenciana, donde habían sido presentados 70.232 expedientes. Andalucía, con 42.582 solicitudes, pasará probablemente del tercer al cuarto puesto en número de inmigrantes con papeles.
Los datos publicados por el OPI reflejan un incremento de 77.162 extranjeros con tarjeta de residente en los tres primeros meses del año. De ellos, 34.775 son europeos, y 42.387 proceden de fuera de la UE. Porcentualmente, el incremento es superior entre los europeos (5,17%) que entre los inmigrantes (3,25%).
Los mayores incrementos de extracomunitarios registrados entre los meses de enero y marzo se produjeron en Castilla-La Mancha (11,15%), Canarias (9,95%), Galicia (8,28%) y Andalucía (7,89%).
Por el contrario, los menores incrementos se dieron en Murcia (0,01%), Cantabria (0,27%), Ceuta (0,37%) y La Rioja (0,59%).
La única comunidad que registró un descenso fue Navarra, donde los extranjeros cayeron el 6,66%, lo que supone 1.494 personas menos.
Hubo, también, descensos en provincias. De Valencia se fueron, por ejemplo, 3.494 inmigrantes, pero en cambio llegaron 1.317 extranjeros comunitarios. Algo parecido sucedió en Girona, de donde se marcharon 147 inmigrantes, pero llegaron 270 extranjeros comunitarios. El carácter turístico de ambas provincias equilibró la balanza.
El 54 % de los extranjeros residentes en España son varones y el 46%, mujeres. La media de edad en ambos casos es de 34 años, pero arroja diferencias entre los de procedencia comunitaria (42 años) y los inmigrantes (30 años). Los africanos son el colectivo con mayor proporción de menores de 16 años (21,42%), mientras que los europeos no comunitarios tienen la mayor proporción de mayores de 64 años (0,70%).

Escrito por PabloMS
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España ya alcanza los 44 millones de habitantes, y los extranjeros superan el 8,4%

Archivado en Geografía • Fecha: 02-05-2005 21:53:38



La población aumenta en un solo año en 770.000 personas, en su mayoría inmigrantes

CHARO NOGUEIRA / Madrid — EL PAÍS / Sociedad / 28-04-2005

España ya supera los 44 millones de habitantes, según avanzó ayer la presidenta del Instituto Nacional de Estadística (INE), Carmen Alcaide. El aumento se debe al alza sostenida de los extranjeros. A comienzos de este año estaban empadronados 3.691.500 y suponían el 8,4% de los residentes. A ellos se han sumado otros 200.000 empadronados en el primer trimestre de 2005. El año pasado, con 650.000 altas de extranjeros, fue el segundo año con mayor aumento de este grupo. La colonia más numerosa es la marroquí. La población española ha ganado casi cuatro millones de personas desde 1999. La inmigración continúa aupando fuertemente la cifra de población española. De las 43.975.400 personas que estaban empadronadas el 1 de enero de este año, 3.691.500 eran extranjeras, según los datos provisionales que adelantó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, esas cifras se han quedado antiguas para reflejar la realidad de ahora mismo.
- 8,4% de población extranjera. Los datos del INE sobre la población a 1 de enero de 2005, que se aprobarán oficialmente el próximo diciembre, indican en esa fecha los residentes extranjeros suponían el 8,4% de la población española (al comenzar 2004 eran tres millones, el 7%). A lo largo del año pasado, la cifra de habitantes se incrementó en unas 770.000 personas (657.000 eran extranjeros que se dieron de alta en el padrón municipal).
- Segundo mayor aumento. En 2004, cuando el número de extranjeros dados de alta en los ayuntamientos creció un 21,6%, se registró el segundo mayor aumento de esta población en términos absolutos, sólo por detrás del ocurrido a lo largo de 2002 (686.224 altas padronales).
- 200.000 más en 2005. La población extranjera continúa en ascenso. En el primer trimestre de 2005 se han inscrito en el padrón municipal otros 200.000 extranjeros aproximadamente, según Carmen Alcaide. "De ahí que España ya haya superado los 44 millones de habitantes", detalló a este periódico la presidenta del INE. El aumento registrado entre enero y marzo también revela que, previsiblemente, la cifra de residentes no españoles se acerca ya a los cuatro millones. Los extranjeros que residen legalmente en España ascienden ahora a 2.054.453, según el Observatorio Permanente de la Inmigración.
- Fuerte crecimiento demográfico. La inmigración se ha convertido en el gran aliado del crecimiento demográfico español. Es la responsable de que la cifra de población bata récords en los últimos años. En 1999, cuando España superó por primera vez los 40 millones de habitantes, los residentes extranjeros ascendían a 748.954 (ver gráfico). Otro factor de crecimiento, la diferencia entre nacimientos y muertes, sólo aporta en torno a 50.000 habitantes más por año desde entonces.
- Renovar el empadronamiento. A partir de diciembre, en virtud de la normativa de extranjería, los inmigrantes deberán renovar su empadronamiento cada dos años. El Instituto Nacional de Estadística confía que ello permita aquilatar mejor las cifras de extranjeros, ya que ahora se desconoce cuántos pueden haber marchado sin darse de baja, por ejemplo.

Marroquíes, de nuevo los más numerosos
Los ciudadanos marroquíes vuelven a integrar la colonia extranjera más numerosa en España: 505.400 personas, 84.000 más que el año anterior (un 20% de aumento). Los ecuatorianos, a escasa distancia, quedan relegados al segundo puesto: 491.800 ciudadanos (3,4% de aumento). El tercer lugar es para los rumanos (314.300), uno de los grupos con mayor crecimiento (más de 100.000 nuevos empadronados el año pasado, un 51% más).
Los 268.900 colombianos (un 8% más ) forman la cuarta colonia en importancia. Le siguen británicos (224.800), la colonia comunitaria más abundante; argentinos (151.900, un 16% más) y alemanes (131.900).
Los bolivianos son la octava colonia más numerosa (96.800) y la que más ha crecido: un 85% de aumento en un año. Otras nacionalidades cuyo empadronamiento aumentó en más de 20.000 personas fueron la china (aumentaron casi el 40% hasta 86.700 personas y la búlgara (91.300). También se ha registrado un notable aumento de brasileños (son 53.700) y de venezolanos (48.700).

Menos mujeres y pocos mayores
Los datos del INE reflejan diferencias entre los españoles y los extranjeros que comparten suelo. Una de ellas se refiere al distinto reparto por sexos.
Así, mientras en la población extranjera residente predominan los hombres (las mujeres suponen el 46,6%, si bien su proporción es mayor entre los latinoamericanos y menor entre los marroquíes), entre los españoles son mayoría las mujeres (51%), sobre todo por la mayor longevidad de las españolas. Sumados unos y otros, la población total se reparte entre 49,4% de varones y un 50,6% de mujeres. La comparación entre los dos grupos también arroja diferencias en la estructura de edad, especialmente en el tramo más alto. Los mayores de 65 años son el 17,7% de la población de españoles y el 4,8% de los ciudadanos extranjeros.
La proporción de niños menores de 15 años es similar en ambos grupos (el 15%). En cambio, las diferencias se ahondan al entrar en la edad productiva: el 65% de los extranjeros tienen entre 16 y 44 años frente al 43% de los españoles en ese tramo vital.

Baleares tiene un 15% de extranjeros
La población extranjera ha aumentado en 2004 en todas las comunidades autónomas (excepto en la ciudad autónoma de Melilla). Sin embargo, su presencia varía mucho según las zonas. Baleares, donde el 15,8% de los residentes son extranjeros, es donde tienen mayor peso. Además, otras seis comunidades tienen una proporción de población extranjera superior al 10%. Se trata de Madrid (12,9%), Murcia y Comunidad Valenciana (12,3% en cada una), Cataluña (11,4%), Canarias (11,2%) y La Rioja (10,3%)
Justo en la media nacional (8,4%) se sitúa Navarra. Las comunidades con menor proporción de inmigrantes son Extremadura (2,3%), Galicia y Asturias (2,5% en cada una) y el País Vasco (3,4%).
En términos absolutos, Cataluña es la región con mayor aumento de extranjeros (casi 153.000 más, un 23,8% de alza). También destaca Murcia (23,7% más), la Comunidad Valenciana (23,4%) o La Rioja (24% de aumento). Murcia es la comunidad que registró un mayor crecimiento de la población total, un 3%.

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Girondinos, cordeleros, jacobinos y montañeses

Archivado en Historia Moderna y Contemporánea • Fecha: 24-04-2005 12:48:57



EL PAÍS — Madrid / Cultura - 23-04-2005

Con la Revolución Francesa nace la terminología "derechas" e "izquierdas", por el lugar que los diputados de las diversas tendencias ocupaban en la Asamblea Constituyente respecto a la presidencia.
La revolución de 1789 fue pródiga en corrientes políticas. Comenzando por la extrema derecha, estaban los emigrados, nobles intransigentes que huyeron al extranjero y trataron de restaurar la monarquía absoluta. Peones de la contrarrevolución fueron los chuanes, campesinos de la Vendée, que apoyaban la monarquía. En la derecha moderada se encontraban los fuldenses, partidarios de la monarquía constitucional, opuestos al antiguo régimen y a la democracia. Su nombre procedía de un antiguo convento de los feuillants en el que se reunían. Pronto desaparecieron de la escena política. En la izquierda moderada se encontraban los girondinos, originarios de la zona de Burdeos, y que representaban a la pequeña burguesía ilustrada. Ocuparon el poder tras la caída de Luis XIV, pero en un choque decisivo con los jacobinos fueron físicamente aniquilados en la guillotina. A los jacobinos se les llamaba así porque se reunían en un convento dominico (jacobins). A partir de 1792 pasaron a ser los montañeses porque se sentaban en la parte más alta de la cámara y componían la izquierda de la Asamblea (Robespierre, Marat, Danton, Desmoulins). Más a la izquierda estaban los cordeleros (tenían la sede en un convento de franciscanos) y en la extrema izquierda estaban los enragés (rabiosos).

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"Auschwitz es la antítesis de la Revolución Francesa"

Archivado en Historia del Mundo Contemporáneo • Fecha: 24-04-2005 12:32:17



Texto: AGUSTÍ FANCELLI — Fotografía: CARMEN SECANELLA
Barcelona — EL PAÍS / Cultura — 23-04-2005

Profesor emérito de la Universitat Pompeu Fabra, Josep Fontana (Barcelona, 1931) es una referencia obligada para los historiadores que investigan los siglos XVIII y XIX españoles. Discípulo de Jaume Vicens Vives, es autor de obras fundamentales como La quiebra de la monarquía absoluta o El fin del antiguo régimen y la industrialización, 1787-1868, incluido en la Historia de Cataluña que dirigió Pierre Vilar.

Pregunta. ¿La Revolución Francesa es todavía el gran hito que abre la era contemporánea?

Respuesta. Es uno de los hitos esenciales de lo que podríamos llamar las aportaciones europeas al mundo contemporáneo. La identidad europea, a mi entender, se compone de tres cosas. Por una parte la Ilustración, que significa la creación de una cultura crítica, netamente europea. En segundo lugar, la Revolución Francesa, que implica una lucha por los derechos humanos, y que se diferencia fuertemente de la norteamericana en que ésta es una revolución de propietarios, mientras que aquélla tuvo un fuerte impulso popular. El tercer elemento lo identifico con la Primera Internacional, es decir, con la lucha por los derechos sociales. Considero estos tres factores los rasgos diferenciadores de la identidad europea.

P. ¿Estamos ante el nacimiento del Estado moderno y en cierto modo ante el embrión del futuro Estado de bienestar?

R. Como mínimo, estamos ante la consolidación del parlamentarismo. El Estado de bienestar lo relaciono más con la lucha por los derechos sociales de la Primera Internacional. La Segunda Guerra Mundial, en Europa, es a un tiempo una guerra contra el fascismo y a la vez el momento de nacimiento de ese Estado, el momento en que empieza a llamarse así. En el fondo, esa guerra es, al menos en teoría, una lucha por el mantenimiento de los derechos heredados de la Revolución Francesa.

P. Se conmemoran ahora los 60 años de la liberación de los campos de concentración nazis. ¿No representan Auschwitz, Hiroshima o tal vez las Torres Gemelas la cruda contemporaneidad mejor que la lejana Revolución Francesa?

R. Estábamos hablando de aportaciones positivas: ni Auschwitz, ni Hiroshima ni los atentados contra las Torres Gemelas lo son. En todo caso son obstáculos en ese camino. Auschwitz representa la antítesis de la Revolución Francesa, del conjunto de los valores europeos. Si algo distingue el marco político europeo es justamente la resistencia a los imperios. Los intentos de Napoleón y Hitler duraron poco, y los anteriores, como el Sacro Imperio Romano Germánico, no tuvieron la menor trascendencia. Auschwitz es el precio del fracaso de un imperio. Hiroshima es algo de más difícil interpretación, un principio y un final, o casi, en la medida en que después de Nagasaki ya no vuelve a haber ningún nuevo uso del arma nuclear. Y quizá lo más grave del 11 de setiembre, del atentado contra las Torres Gemelas, es la forma en que está siendo utilizado en nombre de la lucha contra el terrorismo para combatir todos los valores que yo identifico con Europa.

P. Pero el Estado que nace en esa Europa es el Estado-nación, que entrará en sangrientos conflictos con los nacionalismos románticos.

R. No hay que confundir nación y Estado. Yevgueni Primakov, primer ministro ruso, decía que si en el mundo hay 150 Estados y 2.000 nacionalidades y etnias, es evidente que la solución no puede pasar por la identificación del Estado con la nación. La confusión surge en el siglo XIX, cuando se fabrica ese monstruo híbrido llamado Estado-nación. La Ilustración une la idea de Estado a la de un contrato social entre unos súbditos y un Gobierno que los dirige. Pero a lo largo de los siglos XIX y XX ocurre que los Estados, para legitimarse, se identifican con las naciones, y eso comporta la invención de historias nacionales ad hoc, una aberración que no ha conducido más que a desastres. Por eso es preciso diferenciar entre la nación, que es un hecho fundamentalmente cultural y de conciencia, y el Estado, que deberíamos volver a basar en la idea del compromiso social.

Escrito por PabloMS
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Por una 'pax europea'

Archivado en Historia del Mundo Contemporáneo • Fecha: 17-04-2005 20:14:09



Timothy Garton Ash / EL PAÍS DOMINGO / 17-04-2005

Después de 400 años, ¿podremos incorporar los restos del Imperio Otomano a un nuevo imperio europeo? ¿Cuántos años hacen falta para desmantelar un imperio? ¿Y cuántas guerras? En el caso del Imperio Otomano, da la impresión de que la respuesta es alrededor de 400 años y, por lo menos, 20 guerras, incluida la guerra mundial que comenzó en Sarajevo. Y es posible que todavía tengamos que ver alguna más. Según una encuesta reciente, tres de cada cuatro macedonios creen que va a haber un nuevo conflicto militar en su país. ¿Quién se apunta a otra guerrita en los Balcanes?

Es curioso ver cuántos de los problemas más acuciantes que tiene hoy Europa derivan de la maraña de grupos étnicos, sistemas de Gobierno y religiones que dejó tras de sí el Imperio Otomano. Si se superpone un mapa de los puntos más conflictivos de la actualidad sobre las fronteras del imperio de Solimán el Magnífico en el siglo XVI, se ve que encajan casi a la perfección. Su reino comprendía lo que hoy llamamos los Balcanes, un término que se ha convertido en sinónimo de guerra y conflicto, pero también abarcaba los territorios actuales de Irak, Siria, Líbano, Palestina e Israel. Llegaba por la orilla del mar Rojo hasta Yemen, y, por la costa del norte de África, desde Egipto hasta Argelia. La responsabilidad de los problemas derivados de la presencia de Israel en Oriente Próximo sólo la tenemos Adolfo Hitler y nosotros, pero el resto debemos agradecérselo a Solimán.

Ahora, una nueva comisión independiente, presidida por el ex primer ministro italiano Giuliano Amato, ha propuesto una solución para, al menos, parte del legado de Solimán. Después de hacer notar que en Kosovo, todavía, la primavera pasada hubo un estallido de violencia entre serbios y albaneses y que el índice de desempleo es superior al 60%, la comisión subraya que el limbo político en el que se encuentran actualmente los Balcanes es insostenible. No podemos seguir adelante con este mosaico de Estados débiles y protectorados de la UE, con virreyes casi imperiales como Paddy Ashdown en Bosnia y situaciones legales sin resolver como las que afectan a Kosovo.

Según la comisión Amato, la decisión que debe tomar la UE es sencilla: ampliación o imperio. O los miembros de la UE aceptamos que vamos a tener colonias virtuales en nuestro patio de los Balcanes durante varias décadas, o empezamos a crear las condiciones para que los Balcanes puedan integrarse en la Unión Europea. La comisión se inclina decididamente por la ampliación. El año que viene, la UE debería comprometerse a poner en marcha un plan para incorporar los Balcanes en 2014, un acontecimiento que podría celebrarse con una cumbre en Sarajevo que coincidiera con el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial. Sería una forma de dar un significado nuevo y más positivo a una expresión popularizada durante la última guerra de Bosnia: “De Sarajevo a Sarajevo”.

Las ruinas de un imperio
La comisión cree que Bosnia puede funcionar eficazmente como Estado, siempre que tenga una perspectiva clara de pertenencia a la UE. Sólo eso será incentivo suficiente para que los serbobosnios, los bosnios croatas y los bosniacos (es decir, los bosnios más o menos musulmanes) cooperen. En vez de ser un protectorado de la UE, tendrá que preparase para ser Estado miembro. Por otro lado, Serbia y Montenegro tendrían que decidir si quieren integrarse como un Estado o comodos.

Lo más ingenioso es la solución propuesta para Kosovo. Se trata de un proceso en cuatro etapas, que parte de la ambigua situación actual, definida por la resolución 1.244 de Naciones Unidas al acabar la guerra en 1999, pasa por la “independencia sin plena soberanía”, que permite que la comunidad internacional conserve sus poderes en materia de derechos humanos y protección a las minorías; luego, por la “soberanía guiada” cuando empiecen las negociaciones de ingreso en la UE, y termina en el nirvana de la “soberanía compartida”, exacta a la que disfrutan (o no disfrutan) los miembros actuales de la UE como Eslovenia, Polonia o el Reino Unido.

Existe una versión de la historia de los Balcanes en la que el siglo XX es una larga lucha para crear naciones-estado a partir de las ruinas de un imperio. La propuesta de la comisión Amato refina esa versión con una nueva variante. No es una “construcción nacional”, ese término que de forma tan poco apropiada utilizan las organizaciones internacionales y las ONG, ni tampoco la “construcción de un Estado”, que sería más adecuada, sino que tiene un matiz especialmente europeo: la “construcción de un Estado miembro”. Si el plan sigue adelante -como debería-, un país como Kosovo no tendrá jamás una “independencia nacional” plena, clásica, en el sentido decimonónico, sino que será como un joven que pase, en etapas estrictamente vigiladas, del hogar familiar a un matrimonio de conveniencia.

Los autores del informe, en cuyo estilo conciso me parece ver la mano de su brillante director ejecutivo, el búlgaro Iván Krastev, presentan la alternativa que afronta la UE como “ampliación o imperio”. Sin embargo, vista desde Kosovo, se podría decir que también es “de imperio a imperio”. Porque la Unión Europea es una especie de imperio, una versión moderna -o, según algunos, posmoderna-, no de los imperios romano o británico, con su centralismo, sino del Sacro Imperio Romano de la Edad Media, en el que la mayor parte del poder real estaba en manos de sus miembros. Y lo que se propone ahora es que este imperio europeo posmoderno o neomedieval absorba los restos del imperio de Solimán. Una idea que queda todavía más clara si se añade la intención declarada de la UE de aceptar el corazón del imperio otomano, hoy llamado Turquía.

Todo esto da un poco de vértigo. El Parlamento Europeo acaba de dar luz verde a que Bulgaria y Rumania se incorporen a la UE en 2007. Con el ingreso de Croacia, Turquía y el resto de los Balcanes, de aquí a sólo 10 años esto significaría que la Unión Europea tendría unos 35 Estados miembros y alrededor de 600 millones de habitantes, de los cuales, uno de cada seis sería musulmán. Y eso sin contar los aspirantes del este de Europa, como Ucrania tras su revolución naranja y Bielorrusia y Moldavia después de las revoluciones de terciopelo (aún sin color) que esperamos que tengan. Tampoco incluye ninguno de los Estados sucesores del imperio otomano en Oriente Próximo o el norte de África, aunque Marruecos ya ha preguntado alguna vez si podía solicitar la entrada. En su caso, la UE tendrá que elaborar una política de vecindad que no dependa de la promesa de una futura pertenencia.

Lo irónico es que, mientras en todas las fronteras de este nuevo tipo de imperio hay gente que grita: “¡Aceptadnos! ¡Colonizadnos!”, los Estados miembros se están planteando dudas sobre su propia razón de ser. Y las dos cosas tienen una relación de causa y efecto. La posibilidad de que la UE acepte a Turquía es una de las razones por la que los franceses podrían votar no al tratado constitucional europeo a finales del próximo mes. Hasta ahora, la ampliación no ha debilitado la UE, sino que la ha fortalecido. Pero llegará un momento en el que la expansión ilimitada acabará por hacer que la unión pierda fuerza. Washington tiene que tener cuidado de no estirar en exceso los límites imperiales, pero Bruselas también. Si la Unión Europea engloba todos los restos del Imperio Otomano, quizá termine por tener el mismo destino que el Imperio Otomano. “El enfermo de Europa” podría acabar siendo la propia Europa.

No obstante, la lógica de la comisión Amato es irresistible. En los Balcanes, la opción es Europa o guerra. Se habla mucho últimamente sobre una pax americana que fuera sucesora de la pax romana. Estados Unidos desempeñó un papel vital en la pacificación de los Balcanes durante los años noventa, y ahora podría contribuir al mantenimiento de la paz en la zona mediante su apoyo a la ampliación de la OTAN. Pero el patio trasero de Europa no puede tener una pax americana. Eso nos corresponde a nosotros. ¿Acaso la perspectiva de una pax europea, que incluya todo el continente, no compensa el riesgo indudable?

Timothy Garton Ash es historiador británico, profesor de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Escrito por PabloMS
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La enredadera crece poderosa

Archivado en Iniciación Profesional • Fecha: 09-04-2005 11:30:09




‘Blog’. Palabro de moda que define a las ‘bitácoras virtuales’. ‘Webs’ personales para poner lo que más te apetezca. Cada día, 35.000 nuevas. Pequeña y dinámica, la ‘blogosfera’ española se apunta al carro.Te guiamos por ella y elegimos cuatro páginas premiadas.

EL PAÍS DE LAS TENTACIONES / 08-04-05
Texto: Marcos Rebollo / Ilustración: Javier Rodríguez

‘WEBLOG’… ¿Se escribe con ñ? Pues más bien no. En Internet manda el inglés, y en la blogosfera, uno de sus espacios más dinámicos, también, en un 60%. Pero, ¿blogosfera? ¿Qué demonios es eso? ¿Una nueva capa de la atmósfera? Otra vez no. Es la comunidad virtual formada, hoy, por algo más de ocho millones de estas páginas personales, libérrimas, que han puesto la Red patas arriba. Y el mundo real, también: desde el Pentágono y Microsoft hasta los grandes periódicos o las tan polémicas sociedades de gestión del copyright . Cada día, según el rastreador de blogs Technorati, se crean en el mundo unos 35.000 nuevos. Un monstruo que dobla su número cada seis meses; un boom que explotó en Estados Unidos al filo del nuevo milenio y cuyo éxito radica en su fácil acceso (actualizarla es otra cosa). Y en que es gratis. Nada de saber programación ni diseño gráfico. Nada de comprar un dominio. Hacerte tu propio blog, en plan sencillo, te lleva dos minutos (comprobado). Y a partir de ahí, a escribir de lo que más te apasione: tu gato, la guerra de Irak, el arte de los haikus, la crónica de tus días, tus canciones favoritas, chistes, lo que sea.

En España este fenómeno llegó tarde. Hay más de 50.000 bitácoras en español y en las otras lenguas estatales (atención al catalán), pero unas 30.000 son del otro lado del charco. Si en 2002 nació, en 2003 eclosionó y el año pasado se consolidó como firme tendencia, en la actualidad a la blogosfera hispana, según unos, se la ve pletórica, pero según otros amenaza con desbordarse, con devaluarse. Como escribe Borjamari, uno de los blogueros que más caña mete, la avalancha está consiguiendo que “todo se disuelva como un terrón de azúcar en un tanque lleno de agua”. En foros de metablogs (básicamente, blogs que hablan de blogs) muchos se quejan de que se ha convertido en un cajón de sastre, donde abunda la puñalada, los que no hacen más que promocionarse (spammers), el amiguismo (te linkeo, me linkeas) o las razones comerciales, pues desde periódicos hasta empresas de tecnología, entre otras, comienzan a utilizar el blog para sus intereses. Y volviendo a Borjamari: “Aquí cabe de todo y de nada, desde la crónica política del periodista de moda hasta una cutre página con fotos porno. Cualquier estercolero se adueña de la palabrita para conseguir clientela”. Y es que, al ser un fenómeno participativo, sin una cabeza visible, nadie se pone de acuerdo. Definir lo que es un blog puede llevar a disquisiciones que ríete tú de la Santísima Trinidad. Valga, por tanto, una definición de mínimos: un sitio web, individual o colectivo, formado por textos (posts) colocados de reciente a antiguo, en el que se enlazan otras páginas y se reciben comentarios de gente que te lee.

Ése es el formato, luego está la cultura blogger, que implicaría, en palabras de José Luis Orihuela, catedrático de la Universidad Pública de Navarra y uno de los que más saben de esto (su blog: www.ecuaderno.com), “edición autogestionada, reciprocidad, participación, ayuda en la blogosfera y algún grado de autorreferencialidad”. Según estas dos variables (formato y cultura) propone una matriz. Del 1 al 4, siendo el 1 los que utilizan el formato y participan de esta cultura (él y otros como minid, barrapunto, tintachina, indiferencia, oink o blogpocket) y el 4 los que ni uno ni otro (columnistas de medios digitales en general). Y en medio, el 2: los que usan el formato sin ser activistas (lascincodelviernes, econde, ardelia, los diarios de Arcadi Espada que ahora se han editado como libro, mujergorda, cornelio, orsai… ¡tantos!), y el 3: experimentalistas que trascienden el formato para mejorarlo (gistain o avatar-ezine). Ésta es una clasificación más, pero hay otras, quizá tantas como bitácoras. Repasamos cuatro que triunfaron en las últimas ediciones de los prestigiosos premios alemanes BOBs (las tres primeras) y de Bitácoras.net (la última).

EL HOMBRE QUE COMÍA DICCIONARIOS
Quién. Javier Arce, 23 años, leonés. Estudia informática y se pirra por la literatura experimental. Navega desde finales de los noventa. Montó su página en 2001. Lee unos 30 blogs, entre españoles y extranjeros.
Qué. “Diario personal con varias lecturas en el que inserto textos, en su idioma original, que reflejan mi estado de ánimo. ¿Depresivo? Una carta de Van Gogh. ¿Pesimista? Un fragmento de Extensión del campo de batalla, de Houllebecq. ¿Bromista? Un texto de Ciorán en código morse. ¿Feliz? Un happening fluxus. ¿Con fiebre? Un parlamento del rey Lear”.
Opina. “El software libre, las licencias Creative Commons o el copyleft son necesarios, beneficiosos y su avance es imparable”.
Recomienda. www.papelcontinuo.net y www.elastico.net.

LAMALAROSA
Quiénes. Una pareja de Barcelona. Ella, Marta Feijoo (gestora comercial) y Él, Óscar Pallarols (técnico informático y dj), ambos de 35 años. Les acompaña Nacho, un amigo de toda la vida que cuenta la suya en tercera persona. Él lee cinco al día y sigue la pista a blogs sobre música. Ella menos por falta de tiempo.
Qué. Tres autores en una página de formato en cruz y exquisito diseño que nació en 2001. “Es el embrión de un proyecto de negocio futuro que mezclará arte y música”.
Opinan. “Cuando pase esta moda quedará la gente que de verdad cree en este tipo de comunicación”.
Recomiendan. Él: siritinga.radiotres.org y victima10.com. Ella: Domestik Alien e Isopixel (diseño), Ático sin ascensor, Sanchiguarro y Cosas que Pablo no sabe (personales).

PERIODISTAS21
Quién. Juan Varela, gallego, 40 años, periodista y consultor de medios. A los 20 años se metió en La Naval, la revista donde se estrenó Manuel Rivas. Comenzó a leer blogs en 2002 y ese verano montó el suyo. Lee una veintena.
Qué. “Página profesional y personal de reflexión sobre el periodismo digital y convencional, aderezada con intereses en política, música, libros o cine”.
Opina. “Reina el desencanto y la falta de credibilidad de los medios tradicionales. El periodismo participativo bloguero se cuela por esa rendija y ofrece confianza, intimidad y puntos de vista diferentes sobre la actualidad. Lo que se necesita es más audiencia”.
Recomienda. escolar.net y Buzzmachine.

4COLORS
Quién. Mia Font, 38 años, radiodifusor y diseñador de páginas web de Mataró (Barcelona). Le gusta la música, la escritura, la fotografía y la robótica con Lego. Entusiasmado con Internet desde 1996, en 2001 montó su bitácora. Lee decenas. Le aburren los “puramente personales o que dedican anotaciones a sus amigos”.
Qué. Poesía en prosa e ironía a raudales. Él dice que es un “blog sin criterio, orden ni concierto en el que la subjetividad manda”.
Opina. “Hay sobresaturación. Espero que dejen de inundar la Red con bitácoras caídas y con spam blogs, creados por máquinas para promocionar otras webs. Ahora hay mucho famosillo que se apunta a la moda y desvirtúa lo que es un weblog”.
Recomienda. crohnicas.bitacoras.com y gistain.net.

LLEGAN LOS 'MOBLOGS'
Las bitácoras: pura arqueología.
O pronto lo serán, porque el fenómeno muda cada día. Primero llegaron los fotoblogs (www. photoblogs.org), videoblogs (www.vidblogs.com) y audioposts (www.audio. weblogs.com). Ahora aterrizan en España los moblogs (de mobile y logs), con fotos y vídeos capturados por tu móvil o PDA. Un ejemplo: cardedeu.text america.com, de un vecino catalán que recorre su pueblo móvil en mano.

PARA DAR CON ELLOS
Puedes encontrar los blogs citados en este reportaje con una sencilla búsqueda. Nosotros hemos utilizado Google, y salen en los primeros puestos del listado. Feliz visita.

LA FICHA
Premios: destacan los Weblogs Awards (los Óscar bitacoriles), los BOBs alemanes y aquí los de Bitacoras.net o Ya.com.
Debates: en plan Dogma95, un par de internautas colgaron el Manifiesto ARS, “hartos de la vulgaridad de la blogosfera hispana”, con voto de pureza y reglas a seguir. La comunidad en bloque estalló en insultos.
Directorios: Blogger, Blogalia, Blogger, Bitacoras.com, Bloxus, Blogia, Zona Libre o Ya.com.

Escrito por PabloMS
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La diferencia de renta entre Extremadura y Madrid se amplía un 6,7% en cinco años

Archivado en Geografía • Fecha: 08-04-2005 12:25:16

L. A. H. / Madrid / EL PAÍS / Economía / 08-04-2005
La distancia que separa la renta de la comunidad autónoma más pobre y la más rica se ha agrandado en los últimos seis años. En 2004, Madrid se sitúa como la región de mayor renta por habitante (19.012 euros anuales). A la cola figura Extremadura, con 9.599. Ambas ocupan la misma posición que en 1999, pero la brecha ha crecido un 6,7%. En ese periodo, España ha ganado de media un 11,47% de renta por persona. La única excepción al crecimiento se produce en Baleares, cuya renta ha caído un 3,24% por la crisis del turismo. Aragón, Cantabria, Andalucía y Extremadura lideran el crecimiento. Los habitantes de España son hoy un 11,47% más ricos que en 1999. Así lo certifican, al menos, los últimos datos de contabilidad regional publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La renta por habitante (resultado de dividir el producto interior bruto por la población) alcanza 14.272 euros de media anual, frente a los 12.803 de 1999. Pese al salto, las diferencias entre regiones se agudizan.

Madrid era en 1999 el territorio cuyos habitantes manejaban un PIB más alto. Y Extremadura, la de menor PIB por habitante. La situación no ha variado seis años después, pero mientras en aquel año la distancia se situaba en 8.821 euros al año, ahora asciende a 9.413, un 6,7% más.

Pese a todo, Andalucía y Extremadura, las dos regiones con menor riqueza, se han situado entre las regiones con mayor crecimiento en renta per cápita desde 1999, con un 15,32%. Sólo las superan Aragón (15,6%) y Cantabria (15,43%). Las que han permanecido más estáticas son precisamente las más alejadas del centro: las islas (Baleares y Canarias) y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Baleares constituye la única excepción a un crecimiento generalizado en todo el país. Mientras la riqueza del resto avanzaba, en esta comunidad se contrajo un 3,24%. A partir de 2001, las cifras comenzaron a caer y desde entonces no han vuelto a remontar. El deterioro del sector turístico, que ha incidido muy negativamente en las islas, ha determinado esta evolución. La recesión en Alemania, país emisor de la mayor parte de turistas extranjeros que acogen estas islas, ha empeorado sus cifras.

Por debajo de dos dígitos se sitúa también el avance experimentado en la Comunidad Valenciana y Cataluña, pese a que esta última comunidad se coloca en la gama alta de la renta por habitante, con 16.840 euros.

Por debajo de Europa
El avance en este periodo ha mejorado, en general, la posición del país y de las comunidades autónomas respecto a la media de la Unión Europea de 25 países. España disfruta hoy de una renta por habitante que alcanza el 97,6% de la media comunitaria, casi seis puntos más que en 2000. Esta situación la excluye como perceptora de los fondos de cohesión, que otorga Bruselas a los países con una renta un 90% inferior a la media.

La posición de la renta española respecto a la comunitaria resulta fundamental para determinar las ayudas a las que tiene derecho tanto el país en conjunto como las comunidades. Con los últimos datos disponibles (los de 2003, aún provisionales), siete comunidades autónomas superan la renta media comunitaria. La primera de ellas es Madrid, seguida de Navarra, el País Vasco y, pese a su empeoramiento, Baleares. El resto se sitúa por debajo. Extremadura, Andalucía y Galicia son las que registran unos niveles más bajos.

De momento, las cifras definitivas sólo están cerradas para el periodo 2000-2002. De acuerdo con ese cálculo, sólo Andalucía, Extremadura, Galicia y Castilla-La Mancha tienen una renta inferior al 75% de la media comunitaria. Éste es el umbral que determina si tienen derecho a percibir las ayudas más generosas de la Unión o tienen que conformarse con menores apoyos. Por ahora han pasado la criba, pero lo más probable es que la Comisión Europea utilice como referencia el periodo 2001-2003, lo que puede mejorar las cifras españolas y, consecuentemente, reducir las ayudas que puede percibir el país. En cualquier caso, Eurostat, la oficina estadística comunitaria, ha acabado aceptando las cifras de PIB por habitante que defendía el INE, y que en principio discrepaban de las utilizadas en Bruselas.

Andalucía lidera el crecimiento

Más aun que la renta por habitante ha avanzado la riqueza general del país, es decir, el producto interior bruto (PIB). Entre 1999 y 2004, ha aumentado un 15,48% de media, según los datos del INE. La mejora de este resultado, por encima de la renta por habitante, obedece a que en ese periodo se ha producido una gran incorporación de nuevos habitantes al país, fruto de la inmigración.

La comunidad más dinámica en este periodo ha sido Andalucía, cuyo PIB ha crecido un 19,14%. Esta región representa casi el 14% del PIB nacional. Le siguió muy de cerca Murcia, con un crecimiento del 19,11%, así como Navarra, con el 18,38%.

Al igual que en los datos de renta per cápita, la nota más negativa la obtiene Baleares, donde el PIB se incrementó un 8,37% hasta el año pasado. Es la única región cuyo crecimiento se situó por debajo de dos dígitos.

Pese a que su avance es menos significativo que en otras, Cataluña es la comunidad cuya economía tiene un mayor peso sobre el total del país. El 18,21% del PIB nacional lo aporta ese territorio, por delante de Madrid, que representa un 17,38%. Ceuta, Melilla y La Rioja registran el menor porcentaje de PIB respecto al total.

En el último año, entre 2003 y 2004, el país creció un 2,7%. Navarra se situó a la cabeza del crecimiento económico, con un 3,4%. Esta favorable evolución se explica por "los notables registros de crecimiento experimentados en las ramas industriales", según el INE. Tras Navarra se sitúan Andalucía, Galicia y el País Vasco, ambas con un 3% de crecimiento.

La pujanza de la construcción explica el avance de Andalucía. En Galicia, la mejora obedece a la buena evolución de las actividades ligadas al turismo, fruto del año Xacobeo. En el País Vasco, el repunte se explica por las ramas industriales, al igual que en Navarra.

La evolución de la actividad industrial, en cambio, registró un ritmo lento en Cataluña y la Comunidad Valenciana. Pese a todo, es de nuevo Baleares la comunidad con peor evolución, también en el último año. Su economía creció un 1,7%, principalmente por la repercusión de la crisis turística que vive desde 2001.

Estos datos se verán próximamente modificados, pues el INE ultima un cambio metodológico que aplicará a las próximas cifras que se conozcan tanto de PIB nacional como de contabilidad regional. El instituto modificará al alza el próximo mes de mayo las cifras de producto interior bruto al incorporar el impacto que el aumento de población ha producido en los últimos años.

Escrito por PabloMS
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¿Qué hacer con nuestra guerra?

Archivado en Historia del Mundo Contemporáneo • Fecha: 04-04-2005 21:47:46

ANTONIO CAZORLA SÁNCHEZ / EL PAÍS-Opinión / 03-04-2005

Recientemente, el Times Literary Suplement publicaba una reseña bibliográfica del popular historiador británico Anthony Beevor sobre dos libros en torno a la Guerra Civil española. Indicio quizás de los tiempos que corren, esta recensión contiene importantes juicios sobre los orígenes de la guerra no muy disímiles de los que ha venido difundiendo en España Pío Moa, otro autor también exitoso, aunque a escala local. Ambos coinciden en recuperar el argumento de la derecha española, en su tiempo difundido por Joaquín Arrarás y otros partidarios de la dictadura franquista, de que la guerra no empezó en julio de 1936, sino en octubre de 1934. Esto significaría que la culpa de la hecatombe no la tuvieron las derechas, sino las izquierdas, por romper la legalidad republicana rebelándose en Asturias y Cataluña. Dicha legalidad no existiría cuando se produjo la sublevación del Ejército de África. Rota la legitimidad, la única ley que valdría entonces sería la de la fuerza, y así la razón estaría con el vencedor, con Franco y su victoria.

Dice Beevor que la guerra de España es un caso único en el mundo en el sentido de que han sido los perdedores quienes más han escrito sobre ella, distorsionándola. Aquí coincide de nuevo con los que acusan a los historiadores españoles de hoy de una especie de incompetencia profesional emponzoñada con el resentimiento de los derrotados. No sólo supuestamente ocultamos los historiadores que durante la República nadie o casi nadie era demócrata, y que por lo tanto todos eran iguales, sino que a Franco no le acabaríamos de perdonar que derrotase al totalitarismo, y que luego hiciese de España un país moderno y exitoso que por su espectacular evolución socioeconómica estuvo maduro para la transición a la democracia de los años setenta. No es éste el momento ni el lugar para responder a estos argumentos, muchos legítimos y dignos de discusión, pero que ignoran de raíz lo que estaba en juego en los años treinta no ya sólo en España, sino en el resto de Europa, qué significaba la democracia, qué se esperaba de ella, y por quién. Lo que desde luego no parece honesto es, como ha venido haciendo Moa, cuestionar y hasta insultar de forma absoluta el trabajo de los historiadores profesionales, tachándolos de ser parciales. Y ello, por varias razones.

El aparente desequilibrio en el interés y hasta en el enfoque de sus estudios no puede desligarse de los cuarenta años de verdad única dentro de la España de la victoria, en la que sólo había sitio para la experiencia y el dolor de los vencedores. Que todavía estemos sacando muertos de fosas comunes, para devolverles nombre y digna sepultura, es quizás la mejor prueba de ello. Es cierto que la crítica hacia la producción historiográfica académica, si se ignora el insulto barato, contiene elementos de verdad, empezando porque ha habido tiempo de hacer muchas cosas, y desde luego con más imaginación, desde que acabase la dictadura hace casi treinta años. También es innegable que la mayoría de los profesores universitarios de historia, aquí y en casi todo el Occidente, son más de izquierdas que la mayoría de la sociedad, lo que sin duda se refleja en su trabajo. Es más, en las obras de algunos historiadores hay todavía un rancio enfoque frentepopulista que intenta ganar batallas ya irrelevantes. A estas alturas, todos deberíamos haber asumido muchas cosas nada agradables de la todavía idealizada República, y se tenía que haber hecho más hincapié en los crímenes cometidos en su nombre, reconociendo la legitimidad del sufrimiento del prójimo, independientemente de quién o por qué lo mataron.

A pesar de lo anterior, la reflexión seria, sobre todo si se quiere que sea didáctica y enfocada al público general, ni va a venir de la parcialidad de los que están interesados en ver la mano de la conspiración roja -por aquello de que el escándalo y las ventas van juntos- ni de los que ignoraran lo inaceptable. Ninguno de ellos parece interesado en que nos planteemos el problema de para qué queremos que nos sirva nuestra guerra incivil. Un problema, nos guste o no, que está ahí y no se va a ir, como se demostró recientemente a propósito de la retirada de las estatuas de Franco. Las debates en torno a la guerras civiles -sirva el ejemplo de la estadounidense de 1861-1865, para la que ni siquiera hay consenso sobre qué nombre darle- tienen una extraordinaria longevidad, ya que, además de las identidades y experiencias que evocan, cada generación mira al pasado de una manera distinta de la precedente. Pero los españoles del siglo XXI tenemos la ventaja de que nuestros valores y nuestra realidad social son muy distintos de los imperantes en los años treinta. Pocos se reconocen hoy en el lenguaje de aquella época, violento e intransigente, en la precaria adhesión a las libertades formales, o en la tolerancia ante las enormes desigualdades sociales. Las guerras civiles, la Segunda Guerra Mundial, las limpiezas étnicas, el Holocausto y demás horrores del siglo anterior nos han hecho a los europeos en general descubrir que libertad e igualdad combinadas, por imperfectas que sean, son con mucho la mejor alternativa posible. A fuerza de decenas de millones de muertos, somos demócratas y humanistas. Este humanismo mayoritario es en parte, pero sólo en parte, heredero del derrotado en España en 1939 y, completamente, del victorioso en Europa occidental en 1945, algo que Beevor y otros parecen olvidar. Así lo reconoció, en cambio, el nieto de Manuel Aznar cuando se reclamó heredero silente de Manuel Azaña. Humanismo y democracia son producto de una experiencia que conviene no olvidar, porque mientras la mentira es el alma de las dictaduras, la ignorancia es un tumor en cualquier democracia.

Una de las mayores mentiras franquistas fue su falsa reconciliación nacional, esculpida en el granito del Valle de los Caídos. No deja de ser triste que treinta años después de la muerte del dictador aún no sepamos qué hacer con este monumento. Al menos en las esferas oficiales, porque éste no parece ser el problema de los miles de personas normales que se acercan a visitar Cuelgamuros todos los fines de semana. Estos ciudadanos quieren ver y tocar su Historia. Va siendo hora de que las autoridades tomen nota y utilicen también estos difíciles legados del pasado para afirmar los valores del presente, haciendo bien del mal. El Valle de los Caídos, siguiendo con el ejemplo, es un sitio idóneo para un museo y centro de estudios de nuestra guerra (o de las guerras en general), quizás en la abadía situada a sus espaldas. Allí, los ciudadanos de hoy y de mañana podrían aprender con rigor histórico lo que pasó a sus antepasados, a respetar el dolor de todos los que sufrieron la guerra, y a valorar aún más el hecho de que podemos ofrecerles y ofrecernos la paz, la piedad y el perdón que los tiempos les negaron. Mientras tanto, seguiremos discutiendo y aprendiendo de la guerra, pero sin olvidar que al debate ya vamos con un partido tomado, el nuestro: el de la libertad y el humanismo que tanto han costado.

Escrito por PabloMS
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Bienvenidos

Archivado en General • Fecha: 01-04-2005 20:23:56

Hola a todos. Espero que a partir de ahora esta bitácora se convierta en el enlace idóneo para enviaros aquella información que os pueda ser útil. Un saludo.

Escrito por PabloMS
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Turismo en Burgos

Archivado en Geografía • Fecha: 01-04-2005 20:21:49

Burgos fue la provincia de la región que recibió más viajeros en 2004

Se superó la cifra del millón de visitantes, desbancando de las primera posiciónes turísticas a León y Salamanca. Sin embargo, la estancia media (1,42 días) fue de las más bajas de la comunidad autónoma castellanoleonesa

Diario de Burgos / 28-03-05 / BURGOS
La provincia burgalesa recibió en 2004 la visita de 1.058.709 viajeros. Una cifra que la convierte en la primera receptora de visitantes de Castilla y León, superando en más de 25.000 y en 50.000 a sus inmediatas seguidoras, León y Salamanca. Las cifras estadísticas de la Junta de Castilla y León evidencian que el turismo sigue creciendo. En el número de pernoctaciones se ha registrado un aumento del 5,47 por ciento pasando de 1,4 millones en 2003 a 1,5 el pasado año. Sin embargo, a pesar de todos estos incrementos la estancia media de los turistas que recalan en la provincia es de las más bajas de la Comunidad con 1,42 días.
El Boletín de Coyuntura Turística del Gobierno regional revela que la provincia burgalesa atrajo en 2004 a un 8,84 por ciento más de turistas que en 2003. Esta cifra supone el segundo mayor crecimiento registrado en Castilla y León, y tres décimas más que la media regional. Del total de visitantes que llegaron a Burgos, casi 300.000 procedía de fuera de España.
Si se analizan los datos por meses, las estadísticas confirman la tradición, y el verano se convierte en la época preferida para hacer turismo. El mes que atrajo a mayor número de viajeros fue, como no podía ser de otra manera, agosto con 176.000 visitantes, 50.000 más que en julio. En el otro extremo se sitúan enero y febrero, que apenas alcanzaron los 50.000.
En la cifra de pernoctaciones, es decir, el número de días que el turista permanece en la capital, Burgos pierde su liderazgo regional. Durante 2004 se registraron en la provincia 1,5 millones de pernoctaciones, un 5,4 por ciento más que en 2003. Con estos datos la provincia se convierte en la tercera de la Comunidad en este indicativo turístico, por debajo de León y Salamanca.
El aspecto más amargo del balance turístico de la provincia vuelve a ser el mismo de siempre. La estancia media se sitúa en tan solo 1,42 días, la mínima de la región. En la primera posición se encuentra Soria, donde los turistas se quedan de media dos días, seguida de Salamanca y Palencia (1,8). Este referente se sitúa en 1, 6 días en el conjunto de Castilla y León.
Respecto al grado medio de ocupación, la provincia registró en 2004 el 26 por ciento del total, un 1,95 por ciento por debajo de la media regional, que alcanzó el 27,95 por ciento (-0,32 por ciento que en 2003).
Centrándonos en la capital burgalesa y según los datos recogidos en las oficinas municipales, el número de visitantes en 2004 disminuyó casi un 5% respecto al año anterior. Así, por la de la Plaza del Rey San Fernando pasaron el pasado año un total de 78.562 personas (57.685 españoles y 20.877 extranjeros). La consultas recibidas en este mismo lugar en 2003 ascendieron a 81.303. En cuanto a la oficina del Teatro Principal, 27.656 viajeros se informaron de los recursos turísticos de la capital (21.150 españoles y 6.506 extranjeros) frente a los 30.734 registrados en el mismo periodo de 2003.
Por procedencias, a nivel nacional el grueso de visitantes procede de Castilla y León, seguido de Madrid, Andalucía, Valencia y País Vasco. A nivel internacional, los principales viajeros que recalan en Burgos vienen de países de la Unión Europea, concretamente de Francia, Italia, Alemania y Reino Unido.

Escrito por PabloMS
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